"Todas las calles, de trecho en trecho, están abiertas, por donde atraviesa el agua de las unas a las otras, y en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes,de muy anchas y muy grandes vigas juntas y recias y bien labradas"
La mayoría de las calles estaban ocupadas en su mitad por un canal y en la otra mitad por un muelle.
Con excepción de los templos y de los palacios de los dignatarios, o de edificios públicos tales como escuelas y arsenales, la vivienda azteca era sencilla, de una planta, con sus fachadas sin ventanas orientadas a la calle o al canal, pero dotada de un patio interior en el que podían cultivarse flores, verduras (chiles o ají) y criar algunos pavos (guajolotes). El baño de vapor (temazcalli) y a menudo la cocina estaban situados en pequeños edificios separados. El material más empleado era el adobe. Los techos eran planos, sostenidos por vigas.

En dos siglos, la ciudad se había extendido aprovechando las islitas y los bancos de arena, construyendo casas sobre pilotes, creando las ingeniosas chinampas (amontonaban sobre balsas de caña el limo de los pantanos), a costa de esfuerzos tenaces y de una labor obstinada.
A comienzos del siglo XVI ocupaba una superficie del orden de un millar de hectáreas. Estaba dividida (por decisión divina) en cuatro barrios principales: al norte, Cuepopan, "el lugar donde se abren las flores"; al este, Teopan, "el barrio del templo"; al sur, Moyotlan, "el lugar de los mosquitos", cercano a los pantanos, y al oeste Aztacalco, "casa de las garzas".
Estas grandes secciones estaban a su vez compuestas de calpulli, literalmente "grupos de casas" o "casa grande", unidad base de la sociedad azteca. Cada calpulli poseía su terreno, su templo y su escuela o telpochcalli o "casa de los jóvenes", y elegía un jefe al que asesoraba un consejo de ancianos. Algunos de estos sub-distritos estaban especializados: había calpulli de artesanos, de comerciantes, etc.

Alrededor de la laguna la densidad de población era alta, así lo demuestran las descripciones de la época, que resaltan el hecho de que las ciudades y pueblos se derramaban sobre el lago mediante chinampas, como Tenochtitlan. Por lo tanto, la aglomeración total de la población formada por la capital y los suburbios era fácilmente mayor que un millón de habitantes. Una cifra comparativamente mayor que la población de Morelia y las localidades cercanas.
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